Empatía

Esa amable invitada en nuestras mentes.

Es un concepto apasionante y complejo, ya que nos pone en la piel del otro pero no necesita de él, e incluso pone al otro en nuestra piel sin que se de cuenta. Mediante la empatía conectamos incluso con las cosas. Sí, con las cosas.

Desmarañemos…

En base a mi experiencia de campo, establecería ciertos niveles. Ni que decir tiene, queridos mirones, que he sufrido, inducido, o sido testigo de todos ellos.

Defino como empatia funcional  la que nos permite sentir de forma real frente a estímulos simulados o imaginados y nos conecta con el entorno. En este nivel nos sorprendemos llorando con una película romántica, o celebrando con los ojos humedecidos la felicidad de un árbol meciéndose en la brisa. No somos el actor de la película, ni este está enamorado, tampoco nosotros lo estamos, ni somos el árbol, ni el árbol es feliz, pero sentimos todo eso. Tiene una utilidad “lúdico-terapéutica” y algo espiritual. Si eres un sociópata no puedes disfrutar de este menester.

 

A veces nos atrapa la empatia inversa de quién pretende un beneficio o reacción por nuestra parte, teatralizando emociones reales o fingidas. Las cosas no pueden ejercerla, pues este nivel requiere de acción emocional y de pretensión, pero mi gato lo hacía muy bien; no necesitaba sentir empatía, le bastaba con provocar la mía. Este nivel puede ser moralmente discutible en las relaciones sociales a la par que útil en toda arte manipuladora. Si eres un psicópata este puede ser un buen disfraz para ti.

 

Todo parece encajar cuando nos reconocemos en el otro, adivinan nuestras reacciones y sienten al unisono con nosotros. Estamos hablando de retroempatia o empatía real. 

Caminamos ahora por terreno frágil. Es lo más parecido a hablar solo, y resulta usualmente placentero, pero no conviene abusar de este tipo de ilusiones; a fin de cuentas, hablar y que te conteste el que está en el espejo, se ve raro… todos nos hemos encontrado alguien retroempático alguna vez y nos hemos aprovechado de él… el espejo hace lo que le mandas y es fácil de manipular…

Existe una variante; la auto-retroempatía, muy cercana a la locura…lo del espejo vamos….

 

Por último, la empatía técnicaaquella capacidad de ponernos en el lugar del otro con el fin de conseguir su beneficio, el nuestro, o el de ambos. Es, con mucho, el más poderoso, controlable y versátil de los niveles empáticos, pues con el tiempo aprendes a encender y apagar tu empatíaNo se trata de provocarla, sino de sentirla. Serás entonces el amable invitado que fisga en los demás.

Este invasivo nivel, requiere de inteligencia emocional, y amplias dosis de abstracción. Recomiendo un uso moderado y responsable, pues a fin de cuentas, tomaremos decisiones que afectan a los demás, en base a lo que sentimos de lo que percibimos que sienten.

” Ilusión que nos hace sintientes,

que nos habla de nuestro entorno,

en un viaje de vuelta

que nos cuenta como somos”.

Asenjo 2017

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