El fracaso…
¿Qué haces quieto mirando esa pared?

Saludos queridos mirones:

Hace tiempo que dejé de obsesionarme con el éxito, y de tener miedo al fracaso;  ambos enfoques me parecen erróneos, y os lo dice una persona que aspira a la felicidad, como todos los que leéis estas lineas. Y es que se trata de ser felices.

Cuando tenemos éxito en alguna empresa acometida, sentimos terminado el camino, cumplidas las expectativas y reclamamos el derecho a recoger los laudos de tan honrosa victoria. Celebremos; sí, pero en movimiento, porque éxito, felicidad, equilibrio… nada de eso es estático y mucho menos eterno. Cometer el error de pensar que el éxito es el final del camino, nos hace aceptar que el fracaso también lo sea.

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Desde la experiencia que me han dado los años, puedo afirmar que de algunos éxitos derivaron épocas oscuras en mi vida, y por ciertos fracasos encontré caminos limpios. Es por eso que ni temo al fracaso ni doy por sentados mis éxitos.

No desestimo el valor de la inoperancia de un planteamiento, pues a veces, un fracaso nos revela otro objetivo y puede ser más productivo que el éxito, derivando  en una mágica serendipia. Te estoy hablando de un estado mental cercano a la frustración que podemos burlar dándole otro significado. Un error puede paralizar, frustrar; pero puede servirnos de enseñanza; también a otras personas. Nos blinda para seguir el viaje.

Desconfio del milagro de la funcionalidad de un éxito, pues es el objetivo el que tiene que cumplir las expectativas y éste es caprichoso demandante. Ahora estaríamos hablando de un estado mental cercano a la euforia, que puede paralizarnos por un exceso de confianza, pero sólo es un vehículo en el que seguir el viaje.

No dejo que los errores me paralicen, pues sería cerrar las puertas a otras posibilidades. Recuerda que un muro se puede escalar, rodear, atravesar…. además, ¿qué haces quieto mirando esa pared?.

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Ambos estados son preámbulo y comienzo del camino a nuestros objetivos. ¡Tomemos el control!.

¿Y si los llamamos logros?

 

Paraos a pensar en lo estresante de las palabras fracaso y éxito. Ambos predisponen y prejuzgan, y ya hemos visto que su significado es relativo; luego es absurdo separarlos. Propongo que los tratemos como lo que son: la consecuencia de nuestro empeño por avanzar. Por tanto a partir de hoy me preguntaré, delante de ese muro o rodeado de celebraciones, cuál será la consecuencia de ese logro, y de la respuesta vendrá el movimiento en una dirección que apuntará hacia nuevos logros.

La felicidad es parte fracaso y parte éxito; son nuestros logros en un carrusel de sensaciones que tienen un objetivo tan volátil e impreciso como nuestra propia existencia. Y al final lo que cuenta es nuestra felicidad……

 

“No he fracasado. He encontrado 10000 soluciones que no funcionan.”
Thomas Alva Edison (1847-1931)
…..

2 comments

  1. Cuanta razón tienes Miguel Ángel, no hay que pararse, ni ante el fracaso ni ante el éxito. Los “fracasos” nos ayudan a avanzar y a veces, aunque no nos demos cuenta se convierten en éxito o nos conducen hacia él.
    La pregunta que yo me hago a menudo es ¿Que es el éxito en realidad?

    Algún día lo descubriremos 😉

    Saludos

  2. […] En menuda empresa me he embarcado con la preguntita, ya que resulta ser una de esas del “millón”, de las que se sueltan al aire, así, en plan retórico, y que pintan un aura, sutil e interesante alrededor de la autora de la cuestión, y digo autora porque fue una mujer, motivada por mi artículo “El fracaso… ¿Qué haces quieto mirando esa pared?. […]

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